jueves, 21 de octubre de 2010

Victor Hugo Viscarra, Borracho estaba pero me acuerdo

Marzo 2009

En mi último viaje a tierras Bolivianas, como de costumbre, quise o mejor dicho fui obligado a ponerme al tanto de su literatura. Junto a Sergio, un buen amigo poeta, nos dirigimos al mercado campero, bajando por la calle Adolfo Miel, es el único lugar en Oruro donde encuentras libros a buen precio y “decentes” (es una pena, la poca difusión de la lectura en Bolivia y en especial en Oruro). Dejé que Sergio hablara y eligiera los libros que estaban destinados para mí biblioteca. Ya en soledad y con los libros en mi poder, uno a uno comencé detenidamente a leer sus reseñas, para comprender de qué se trataba cada uno.
De todos los libros, sólo un titulo fue el que me entusiasmó: "Borracho estaba, pero me acuerdo" de Víctor Hugo Vizcarra, Apodado también como el Bukowski boliviano.
Ya que sus relatos son testimoniales y se basan en su diario vivir, al igual que el autor de "La maquina de follar" 
Este señor nace en la paz el 2 de enero de 1958 y fallece el 24 de mayo del 2006 (hace muy poco tiempo) es imposible separar su vida de su obra, en "Borracho estaba, pero me acuerdo", nos relata sus memorias, desde una mirada impiadosa de la sociedad que se crea en las calles de La Paz, nos retrata como niños comen de los basureros, lugares donde la gente se va a suicidar por medio del alcohol, la vida de los torrantes callejeros que deben vivir en basurales donde encienden fogatas para pasar el frío de las noches bolivianas.
Sentir desde su biografía como es caminar bajo la lluvia sin nada de dinero, ni lugar donde dormir, buscando algún sitio donde se logre calentar su cuerpo.
Baudelare dijo: "hay personas que viven un minuto en un minuto y hay otras que viven tres minutos en uno" El último sería el caso de Vizcarra un hombre que su educación la recibió hasta los 12 años, edad a  la cual tuvo que abandonar su hogar para entregarse al frío, la noche y su espesura de pobreza y desconsuelo. Entonces me pregunto ¿Cómo un hombre que vive todo eso, es capaz de mostrarlo de forma literaria? No crean que por ser un hombre de la calle su prosa es ordinaria y sin sentido. Quizás no sea intelectual ni tenga un estilo y técnica marcada, pero lo que nos quiere enseñar se muestra de una forma clara. Además nos obsequia el quechua, aymara y huarani con toque callejero, que es como se habla en la baja sociedad paceña y a lo cual el bautizó como coba.
Sus otras obras son: Alcoholatum & otros drinks, Coba: lenguaje secreto del hampa boliviano y Avisos necrológicos.
Desde mi punto de vista, y ahora que me he ingresado en su literatura, encuentro que ha sido mal bautizado como el Bukowski boliviano, ya que el ya nombrado escritor está muy sobrevalorado por la supuesta vida que llevó, que al lado de la vida de Vizcarra no es nada.

Víctor Hugo, fue un hombre que vivió el infierno entre sus manos y siempre tenía una sonrisa por obsequiar, cuando su vida mejoró por su literatura y ganaba un poco de dinero él seguía siendo el mismo y es más. Invitaba a todos sus amigos borrachos de las calles del Alto y La paz a beber unas cañas, nunca quiso ser un hombre intocable y engreído por la fama que estaba consiguiendo y prefirió vivir la misma vida de siempre.



Esas fueron las palabras de un amigo escritor. 
Cuando quise indagar un poco en la vida de Vizcarra, me hiso comprender, que hasta el 2006 existió un escritor maldito con todas sus letras en Bolivia, tan cerca de nosotros para que estemos admirando a un Bukowski que fue un tipo engreído y que desde el momento que se le reconoció como un gran escritor cambió completamente. Víctor Hugo Vizcarra nos entrega su vida en pequeños libros y nos relata un mundo que es inaccesible para cualquiera, la vida de mala muerte paceña.
Por eso recomiendo y hago difusión de éste escritor que merece ser leído.


Para quienes se interesen, aquí les dejo un blog dedicado a su vida y obra: 

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